- Exposición al sol
- Pleno sol. A la sombra florece poco y se debilita. En interior no prospera, salvo un lugar extraordinariamente luminoso y por poco tiempo.
- Regado
- No se riega como una maceta: flota. El recipiente tiene que tener agua suficiente para que las raíces cuelguen sin que la planta quede en seco. Reponé el agua evaporada. Si el agua se pone verde o huele mal, cambiá una parte. En un fuentón chico, no dejes que cubra toda la superficie: sacá el excedente.
- Poda
- Retirá plantas de más apenas cubran el recipiente. Sacá hojas negras. Esas plantas no se tiran a una zanja ni a un arroyo. Si no la querés más, secála al sol y descartala con la basura.
- Sustrato / tierra
- Ninguno. No la entierres. Un recipiente ancho, con agua, le alcanza. Un poco de tierra en el fondo del estanque alimenta el agua, pero la planta sigue flotando.
- Fertilización
- En agua pobre se pone amarilla. Podés agregar una dosis mínima de abono líquido muy diluido en el agua del recipiente, o un poco de tierra en el fondo. En un estanque con peces, no eches abono sin calcular: contamina el agua.
- Humedad
- Es acuática: la humedad la da el agua donde flota. El follaje quiere sol y aire, no un ambiente cerrado.
- Toxicidad para mascotas
- No es de las plantas más venenosas, pero no es alimento y el agua estancada no se bebe. El riesgo grande es ecológico: fuera de un recipiente cerrado tapa cursos de agua y perjudica peces y navegación. También puede favorecer mosquitos si el agua no se mueve ni se renueva.