- Exposición al sol
- Mucha luz a pleno sol una vez adaptada. Los ejemplares jóvenes agradecen sol de mañana y algo de protección al mediodía los primeros días fuera del vivero. Sombra total la afina y la deja sin el abanico característico.
- Regado
- Generoso en crecimiento, sin pantano. En maceta, regá cuando se seque la superficie y dejá drenar. En tierra, riego profundo en sequía. No dejes la maceta en un plato lleno. En invierno o días frescos, espaciá el riego.
- Poda
- Sacá solo hojas secas o rotas desde la base, sin lastimar el tronco. No cortes el cogollo central: de ahí sale el crecimiento. No hace falta podar para ramificar; crece en un solo eje.
- Sustrato / tierra
- Suelto, fértil y con drenaje: tierra + compost + perlita o arena gruesa. Maceta grande y estable, con agujeros. Cuando las raíces llenen, pasala a una más grande o a tierra en primavera. No la entierres más profundo que el cuello.
- Fertilización
- Abono equilibrado o para plantas verdes cada 3–4 semanas en primavera y verano. Compost en la superficie una vez por temporada. Pausá en época fresca. Hoja muy pálida: revisá luz y riego antes de duplicar la dosis.
- Humedad
- Media. Tolera el clima húmedo de Paraguay. Lo que no tolera es raíz encharcada ni aire de acondicionador pegándole a un ejemplar de interior. Si está adentro, que sea un ambiente muy luminoso y por poco tiempo.
- Toxicidad para mascotas
- No está entre las plantas de toxicidad alta habitual, pero no es alimento: las hojas no se comen como la banana. Evitá que perros y gatos la destrocen. El porte grande y los pecíolos duros pueden lastimar si se cae una hoja.