- Exposición al sol
- Luz brillante indirecta. Una ventana al este o con cortina es ideal. Sol directo fuerte quema las hojas (manchas secas). Hoja verde muy oscura suele indicar poca luz; verde amarillento excesivo, demasiado sol.
- Regado
- Cuando las raíces se vean plateadas y el sustrato esté seco, no por calendario fijo. En calor, suele ser cada 5–10 días. Regá abundante y dejá escurrir todo, o sumergí la maceta 10 minutos y escurrí. Nunca dejes agua en el plato ni en la corona. El corazón mojado pudre la planta.
- Poda
- Si la vara se secó hasta la base, cortala. Si sigue verde, podés dejarla: a veces ramifica. No cortes hojas verdes. Raíces secas y huecas se pueden retirar; las raíces verdes o plateadas, aunque salgan de la maceta, son normales y no se cortan.
- Sustrato / tierra
- Corteza de pino o mezcla para orquídeas epífitas. Nunca tierra negra común: ahoga las raíces. Maceta transparente con drenaje ayuda a ver cuándo regar. Cambiá la corteza cuando se desarma y queda como tierra (cada 1–2 años), sin enterrar el cuello.
- Fertilización
- Abono para orquídeas, muy diluido, cada 15 días en crecimiento y menos durante la flor. Una fórmula fácil: débil y seguido, y un riego solo con agua de vez en cuando para lavar sales. No abones una planta seca.
- Humedad
- Media-alta, con aire en movimiento. Un ambiente cerrado y empapado pudre. En aire muy seco, un humidificador cerca rinde más que mojar las flores. No pulverices el centro de la planta.
- Toxicidad para mascotas
- La Phalaenopsis se considera no tóxica para perros y gatos. Igual no es para masticar: se lastima la planta y puede haber malestar por la corteza o el abono.