- Exposición al sol
- Luz brillante indirecta. Un poco de sol suave intensifica el color; el sol de mediodía quema las brácteas. En interior, cerca de una ventana clara. Sombra total apaga el rojo y estira la planta.
- Regado
- Poca agua en la tierra y un poco de agua limpia en el centro de la roseta (el “tanque”), sin llenarlo hasta el borde. Cambiá esa agua cada varios días para que no se pudra ni críe mosquito. Si hace frío o está en interior cerrado, mejor no dejar agua estancada en el centro: regá solo el sustrato, apenas húmedo.
- Poda
- Cuando la flor se seca, podés cortar la vara. No cortes hojas verdes. Los hijuelos se separan cuando tienen unos 10–15 cm y raíces propias: esa es la planta que sigue. La roseta madre que ya floreció no vuelve a florecer.
- Sustrato / tierra
- Muy aireado: corteza fina, perlita y un poco de tierra, o mezcla para bromelias/orquídeas. Nunca tierra pesada de jardín. Maceta chica con drenaje; muchas viven bien apretadas. No las entierres hondo.
- Fertilización
- Muy diluido (un cuarto de la dosis de un abono líquido) una vez al mes en crecimiento, en el sustrato o pulverizado. No eches abono concentrado en el tanque. En flor, podés pausar.
- Humedad
- Media-alta, con ventilación. Aire estancado y agua quieta en la roseta pudren el cogollo. En living con aire acondicionado, no dejes el centro lleno de agua.
- Toxicidad para mascotas
- En general no es de las tóxicas graves, pero varias tienen bordes ásperos o espinas que lastiman boca y piel. No dejes que las mascotas la muerdan. El agua del tanque no es para beber.