- Exposición al sol
- Luz brillante indirecta. Sol directo quema hoja y flor. Una ventana luminosa con cortina es el lugar justo. Poca luz: muchas hojas y casi nada de flor.
- Regado
- Mantené el sustrato apenas húmedo, con buen drenaje. Regá cuando se seque el centímetro de arriba. En verano suele ser 1–2 veces por semana; en invierno, menos. Nunca dejes agua en el plato ni en la corona. El encharque pudre raíces y mancha las hojas de negro.
- Poda
- Cortá flores y hojas secas desde la base, con tijera limpia. Limpiá el polvo de las hojas con paño húmedo (sin lustradores). No hace falta podar para dar forma: crece en mata.
- Sustrato / tierra
- Suelto, aireado y rico: mezcla para anturio o tierra de interior + perlita + corteza fina. Tiene que drenar enseguida. Maceta con agujeros. Trasplantá cada 1–2 años en primavera, sin enterrar el cuello.
- Fertilización
- Abono para plantas con flor, bien diluido, cada 15 días en primavera y verano. En invierno, una vez al mes o nada si no está creciendo. Exceso de abono quema puntas. Esperá unas semanas después de comprarla.
- Humedad
- Media-alta. Agradece ambiente húmedo, no charco en la maceta. En aire muy seco se secan las puntas. Podés agruparla con otras plantas. Si pulverizás, hacelo de mañana y sin empapar las flores.
- Toxicidad para mascotas
- Tóxica (oxalatos). La savia irrita boca, piel y ojos. Peligrosa si un perro o un gato la mastica. Mantenela fuera de alcance y lavate las manos después de podar.